Riquezas del alma

Lectura: Proverbios 30:1-9

… No me des pobreza ni riquezas; mantenme del pan necesario. – Proverbios 30:8

Con la esperanza de ganar un premio récord de 640.000.000 de dólares, los norteamericanos gastaron unos 1.500.000.000 para comprar billetes de lotería para un sorteo interestatal a principios de 2012. Las posibilidades de ganar eran la sombrosa cantidad de 1 en 176.000.000, pero la gente formaba fila en los supermercados, las gasolineras y las cafeterías para comprar una chance de enriquecerse. Algo en nuestro interior nos hace pensar que el dinero resolverá los problemas y mejorará nuestra vida.

Un personaje de la Biblia llamado Agur tenía una perspectiva diferente sobre las riquezas cuando le pidió a Dios que le otorgara dos peticiones antes de morir.

En primer lugar, solicitó: «Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí» (Proverbios 30:8). La integridad es clave para vivir sin ansiedad. Cuando no tenemos nada que esconder, tampoco hay nada que temer. El engaño esclaviza, pero la honestidad libera. Segundo, declaró: «No me des pobreza ni riquezas; mantenme del pan necesario» (v. 8). La satisfacción brota al confiar en la provisión de Dios y aceptar con gratitud lo que Él nos proporciona. Al hablar del Creador, Agur señaló que el Señor «… afirmó todos los términos de la tierra […]. Él es escudo a los que en él esperan» (vv. 4-5).

La integridad y el contentamiento son riquezas del alma al alcance de todos. A nuestro Señor le agrada conceder esos tesoros a todos los que le piden.

David C. McCasland

Fuente: Nuestro Pan Diario

 

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Todo es hermoso

Lectura: … os restituiré los años que comió la oruga… —Joel 2:25

La belleza del diseño de encaje negro sobre un fondo en tonos púrpura y anaranjado pastel me llamó la atención. La complejidad del frágil modelo me hizo suponer que lo había creado un artista talentoso. Sin embargo, cuando miré más de cerca la fotografía, vi al artista que admiraba su obra desde un rincón del cuadro. El «artista» era un gusano, y su obra de arte, una hoja parcialmente comida.

Lo que hacía hermosa la imagen no era la destrucción de la hoja, sino la luz que brillaba a través de los agujeros. Mientras contemplaba la foto, empecé a pensar en las vidas que han sido comidas por los «gusanos» del pecado. Los efectos son devastadores. El pecado nos come a medida que padecemos las consecuencias de nuestras malas decisiones y de las de otros. Todos somos víctimas suyas.

Pero esa fotografía también me hizo recordar la esperanza que tenemos en Dios. A través del profeta Joel, el Señor le dijo a Israel: «… os restituiré los años que comió la oruga…» (Joel 2:25). Además, Isaías nos enseña que Dios le asignó la tarea de «ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza» (Isaías 61:3).

Satanás hace todo lo posible para afearnos, pero la Luz del mundo, Jesucristo, puede tornarnos hermosos… a pesar de que el diablo se esfuerce al máximo para lograr lo contrario.

Dios no quita todas nuestras imperfecciones; nos embellece cuando Él brilla a través de ellas.

Julie Ackerman Link

Fuente: Nuestro Pan Diario