Puedes servirte

Lectura: Salmo 146

Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el Señor su Dios. —Salmo 146:5

Hace poco, vi una publicidad en televisión de una cadena de restaurantes con una declaración dramática: «Sírvete felicidad». ¿No sería bueno que un plato de patatas, carne, pasta o postre fuera todo lo necesario para ser feliz? Por desgracia, ningún restaurante puede cumplir esa promesa.

La felicidad es esquiva… como podemos verlo en casi todas las áreas de la vida. Nuestra búsqueda por alcanzarla puede incluir la comida o muchas otras cosas, pero al final, sigue escapándose de nuestras manos.

¿Por qué? En gran medida, porque lo que tendemos a perseguir no suple las necesidades más profundas de nuestro corazón. Quizá brinde regocijo, distracción o placer momentáneos, pero no responde a nuestro clamor interior: un pedido desesperado de ayuda. Por esta razón, el salmista nos indica un camino mejor: «Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el Señor su Dios» (Salmo 146:5).

¿Puedes servirte? Sí, si estás buscando la felicidad que está en el Señor. Solo cuando nos encomendamos a Dios y a su cuidado, podemos hallar la felicidad que buscamos. Únicamente al confiar en Él, encontramos esperanza y ayuda.

Bill Crowder

Fuente: Nuestro Pan Diario

 

Buscar a los diez mejores

Lectura: Salmo 119:97-104

¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. —Salmo 119:97

Un recurso bíblico en Internet, el sitio BibleGateway, observó los hábitos de búsqueda de sus más de 8 millones de visitantes mensuales y descubrió que Juan 3:16 fue el versículo más buscado durante el 2010.

Creo que no sorprende a nadie que sea el número uno de la lista. Nos dice que Dios nos amó tanto que mandó a su Hijo para rescatarnos de nuestro pecado y darnos vida eterna. El versículo que ocupa el décimo lugar en la lista son las palabras de Jesús cuando les encarga a sus seguidores que difundan esa buena noticia: «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…» (Mateo 28:19). También, entre los «diez mejores» están Jeremías 29:11 y Romanos 8:28, que hablan de los planes y los propósitos bondadosos de Dios para su pueblo.

Las Escrituras están llenas de verdades para investigar y compartir. En el Salmo 119, el capítulo más largo de la Biblia, el salmista comunicó sus pensamientos sobre la Palabra y su deseo de escudriñarla y de que el Señor le enseñara. Dijo: «¡Oh, cuánto amo yo tu ley!» (v. 97). Nuestra lectura bíblica de hoy nos muestra algunas de las razones por las que el salmista la amaba: Le da sabiduría y entendimiento, resguarda sus pies del mal y es dulce. Por eso, medita en ella «todo el día».

Sigamos dedicando tiempo para leer la Biblia. Cuanto más investiguemos la Palabra, más aumentará nuestro amor a ella y a su Autor.

Cuanto más leas la Biblia, más amarás a su Autor.

Fuente: Nuestro Pan Diario